Black Friday es el día en que tu marca puede crecer un 40% del año en 96 horas, o el día en que tu cliente recibe el pedido en enero y nunca vuelve. La diferencia está en la operativa, no en el descuento.
Semana −6: forecast de pedidos
Calcula el volumen esperado por producto usando el dato del año pasado multiplicado por tu crecimiento orgánico. Si no tienes histórico, modela tres escenarios (-30%, base, +50%). Para producción personalizada bajo demanda, el cuello de botella es horas de máquina, no stock.
Semana −5: capacidad de producción
Si produces in-house, sabes cuántas unidades sale tu DTF por hora. Multiplica por horas operativas en BF. Si externalizas con un 3PL con producción integrada, confirma con ellos que tu volumen esperado entra en su capacidad sin retrasos.
Semana −4: packaging y consumibles
- Cajas branded: producidas y recibidas
- Inserts y tarjetas: definidos y entregados
- Tinta, film, consumibles de máquina: stock para el doble del consumo medio
Semana −3: atención al cliente
En pedidos personalizados, el 70% de las quejas en BF son por tracking poco claro o por dudas sobre la personalización ("¿llegará a tiempo si lo pido hoy?"). Activa notificaciones automáticas en cada hito y publica deadline real en producto antes del pico.
Semana −1: comunicación con cliente
Email pre-BF explicando plazos honestos: "Pedidos confirmados antes del [fecha] llegan antes de Reyes. Posteriores, primera semana de enero." Bajas devoluciones por frustración un 20%.
La regla: promete menos y entrega antes. Black Friday se gana en enero, cuando el cliente decide si vuelve.