Vender camisetas personalizadas es el caso de uso más común del print on demand y también donde más gente se estrella, porque parece que la parte difícil es el diseño y en realidad es la operativa.
Paso 1: elegir la prenda base
La prenda decide la percepción de calidad más que la impresión. Los gramajes por debajo de 150 gsm se notan finos al tacto y transparentan; a partir de 180 gsm la prenda ya se siente sólida. Para sudaderas, por debajo de 280 gsm el prensado en caliente puede deformar el tejido.
Fija la prenda antes que el diseño y pide muestras físicas de dos o tres proveedores. Cambiar de prenda base cuando ya vendes obliga a rehacer fotos, tallajes y expectativas de cliente.
Paso 2: elegir la técnica
Si vas a vender prenda oscura o diseños con degradados, DTF. Si vendes solo algodón blanco con ilustración, DTG o DTF sirven igual. Si tu producto es textil técnico de poliéster, sublimación. La guía de técnicas cubre los casos límite.
Paso 3: montar la ficha de producto
Aquí se decide si tu operativa va a ser fluida o un infierno. Tres reglas:
- Cierra las opciones. Un desplegable con cinco colores concretos, no un campo de texto libre donde el cliente escriba "azul como el del logo".
- Si permites texto personalizado, limita la longitud y los caracteres. Un nombre de 40 letras no cabe en un bolsillo y alguien tendrá que llamar al cliente.
- Enseña una previsualización. Reduce las incidencias por expectativa más que cualquier texto legal.
Paso 4: fijar el precio
Calcula el coste por pedido entregado (producción + preparación + envío + packaging) y multiplícalo por 2,5 como punto de partida. Ajusta después según tu posicionamiento, pero no bajes de un margen bruto del 45 % sin una razón concreta: es el colchón que absorbe devoluciones e incidencias.
Si ofreces envío gratis, súmalo al coste antes de calcular el margen. "Envío gratis" es una decisión de precio, no una decisión de marketing.
Paso 5: los primeros 50 pedidos
Hazlos tú. Suena contradictorio viniendo de quien ofrece externalizar producción, pero preparar tus primeros pedidos a mano te enseña dónde falla tu ficha, qué preguntan los clientes y cuánto tardas de verdad. Sin ese dato no puedes evaluar ninguna propuesta de un proveedor.
Paso 6: saber cuándo dejar de hacerlo tú
Hay tres señales, y basta con que se cumpla una:
- Empaquetar te ocupa más de 8-10 horas a la semana. Ese tiempo vale más invertido en producto o en captación.
- Estás rechazando picos o alargando plazos porque no llegas. La demanda existe y la estás dejando ir.
- La inversión siguiente es una máquina. Si tu próximo paso lógico son 10.000 € en una DTF más un local con ventilación, compara antes ese desembolso con externalizar el mismo volumen dos años.
La pregunta no es si externalizar es más barato por unidad. Casi nunca lo es. La pregunta es qué haces con las horas y el capital que liberas.
Errores concretos que vemos cada mes
- Fotos de producto con mockup genérico en vez de la prenda real. La devolución llega por diferencia de color.
- No definir plazo de entrega en la ficha cuando el producto es personalizado. Genera el 70 % de los emails de soporte.
- Lanzar 40 diseños a la vez sin saber cuál vende. Reparte el esfuerzo de fotos y textos entre referencias muertas.
- Comprar 200 prendas base de una talla porque había descuento. Es stock muerto disfrazado de ahorro.